Caída de precios y contexto
Los precios de las viviendas nuevas en China descendieron un 0,3 % en julio de 2025 respecto al mes anterior, prolongando un ciclo de caídas que ya dura cuatro años. El mercado inmobiliario permanece en una profunda recesión y 60 de las 70 principales ciudades reportaron descensos mensuales, según datos oficiales【926633102942848†L160-L238】. En términos interanuales, los precios bajaron un 2,8 %, aunque la caída se moderó ligeramente respecto al 3,2 % registrado el mes anterior.
Medidas de apoyo y respuesta gubernamental
Las autoridades locales han puesto en marcha incentivos como descuentos, subvenciones y facilidades de financiamiento para frenar la caída de precios, pero hasta ahora los resultados han sido limitados. El Gobierno central ha presionado para que se establezca un «piso» de precios que restaure la confianza de los compradores y detenga el deterioro de la industria. Sin embargo, los analistas señalan que se necesitan medidas más contundentes, como la renovación urbana a gran escala y el impulso de la vivienda social, para absorber el exceso de oferta y reducir la dependencia de los promotores endeudados【926633102942848†L160-L238】.
Perspectivas y riesgos
La inversión inmobiliaria en China cayó más del 12 % en los primeros siete meses del año, reflejando la debilidad del sector. Aunque ciudades como Pekín han relajado algunas restricciones a la compra en los suburbios, las limitaciones en las zonas centrales se mantienen. El mercado seguirá presionado mientras persista el exceso de oferta y la confianza de los compradores no se recupere. Los observadores esperan que las autoridades implementen un paquete de medidas coordinadas para estabilizar el sector y evitar un impacto mayor en la economía.
Los analistas señalan que la corrección en el mercado de viviendas nuevas comenzó hace unos cuatro años y todavía no se vislumbra un piso claro. Las caídas de precios han sido generalizadas, con más de 60 de las 70 principales ciudades reportando descensos mensuales de los valores inmobiliarios. Esto ha generado cautela tanto en compradores como en inversores extranjeros, que observan de cerca la evolución del mercado chino.
Para amortiguar el golpe, gobiernos locales han ofrecido subsidios, recortes de impuestos y facilidades de financiación a compradores primerizos. Sin embargo, estas medidas no han conseguido detener la caída, ya que la confianza en el sector sigue débil y muchos hogares prefieren retrasar sus compras en espera de reducciones adicionales. La política monetaria también ha intentado respaldar el sector reduciendo tasas, pero la alta deuda de los promotores limita la eficacia de estas medidas.
El exceso de oferta se refleja en miles de unidades sin vender y proyectos que se han convertido en verdaderas ciudades fantasma. Muchas promotoras están altamente apalancadas y han incumplido pagos, lo que aumenta el riesgo sistémico para el sistema financiero chino. Las autoridades han tenido que intervenir para evitar una ola de quiebras que podría contagiarse a otras industrias y tensar el crédito bancario.
En Pekín y Shanghái, las autoridades han flexibilizado ligeramente los requisitos para comprar en algunas zonas suburbanas, permitiendo a más familias acceder al mercado. No obstante, en las zonas céntricas de estas metrópolis se mantienen los controles estrictos para evitar nuevas burbujas especulativas. Paralelamente, se está impulsando la construcción de viviendas de alquiler y programas de vivienda social para absorber parte del excedente.
Expertos del sector coinciden en que es necesario establecer un suelo de precios para restaurar la confianza de los compradores. La renovación urbana, la reconversión de edificios industriales en viviendas y el impulso a la vivienda asequible son iniciativas que se barajan para estabilizar la oferta. Estas acciones podrían ayudar a reducir la dependencia de los promotores endeudados y mejorar la calidad de vida en las ciudades.
El desplome de la inversión inmobiliaria, que cayó más del 12 % en los primeros siete meses de 2025, también tiene implicaciones para la economía global. La construcción es un motor clave de la demanda de materias primas como acero y cemento, por lo que un retroceso prolongado puede afectar a los exportadores de recursos. Además, las ciudades chinas generan una parte significativa del PIB, y un estancamiento prolongado podría restar dinamismo a la recuperación económica postpandemia.
Ante este panorama, los observadores esperan que las autoridades chinas anuncien un paquete de medidas coordinadas a nivel nacional y local. Más allá de estímulos puntuales, se requieren reformas estructurales que aborden el endeudamiento excesivo de los promotores, mejoren la transparencia del mercado y fomenten un desarrollo urbano sostenible. Sólo así el sector inmobiliario, pieza clave de la economía china, podrá volver a crecer de manera saludable.

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